Las hepatitis infecciosas, procesos inflamatorios del hígado, son fundamentalmente de etiología viral. Las bacterias afectan al hígado como complicación de una infección (sepsis) desde un foco primario extrahepático.

Complicaciones 

A) La evolución a la cronicidad no se ve en la HVA. En la HVB ocurre en porcentaje variable, según la edad y del estado inmunitario previo. En recién nacidos infectados por la sangre materna se ve en un 90 a 95% de casos; en niños mayores sólo en un 20%. En adultos sin inmunodepresión en un 5%, y en los que asocian alteraciones morbosas llega a un 70%. La prolongación de la hepatitis puede comprometer en diverso grado la función del hígado. 

B) La hepatitis grave ocurre desde el inicio o en la evolución de la enfermedad. A los síntomas descritos se asocia gran deterioro del estado general, con presencia de líquido en el abdomen (ascitis), y una evolución a la cirrosis, o a la falla hepática grave. 

C) La hepatitis fulminante ocurre en 2 de cada 1000 casos. Se ve sólo en el 1% de VHA. Es más frecuente en VHB, sobre todo si asocia con VHD. Desde el inicio aparece el fetor hepático (un olor característico del aliento) seguido de coma profundo, y trastornos de coagulación con sangrados por falla de síntesis hepática de protrombina. 

La muerte ocurre en 70% de casos, por hipoglicemia, trastornos respiratorios y renales, y edema cerebral. 

Tratamiento 

El objetivo es evitar el progreso de las lesiones, pues no existen otras acciones efectivas. Se aconseja mantener el reposo en cama durante todo el período de estado. Se discutió el valor del reposo absoluto, planteándose que una actividad precoz incidiría para aumentar las complicaciones. 

Se admite que luego del período de estado no es necesario un reposo absoluto, permitiéndose actividades mínimas que no impliquen esfuerzos físicos. La hospitalización no se requiere si no existen complicaciones, y si en el domicilio existen garantías de higiene. 

El aislamiento tiene valor relativo pues el contagio ya ocurría durante el prolongado período en el que aún se ignoraba la enfermedad. De todos modos debe contemplarse una habitación individual, y medidas especiales de higiene en utensilios y en el baño utilizado por el enfermo. 

La dieta debe aportar unas 3000 calorías, sin suprimir en forma absoluta las grasas. El alcohol debe prohibirse hasta 6 meses luego de haber curado. La inmunización pasiva (dando gammaglobulinas específicas) sólo se utiliza para prevenir casos puntuales, por ejemplo en el recién nacido con infección materna. 

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