Una de las tareas en la educación de los niños que más cuesta a los papis es poner límites. Más bien, el sostenerlos. Veamos algunos tips que pueden ayudar para que los mismos sean aplicados coherentemente y con firmeza.

– SER OBJETIVOS . El límite debe ser marcado con frases cortas y órdenes precisas para que sea claro para el niño. Por ejemplo: “ahora no miras televisión porque debes hacer los deberes”, “lavate los dientes “, “hoy no sales a jugar”. Siempre los chicos entienden mejor cuando se marcan las normas de forma concreta. – DAR OPCIONES. La libertad de oportunidad limitada para decidir es una forma fácil y rápida de dar dos opciones a un niño para que haga lo que queremos. Por ejemplo, “hay que vestirse para el cumpleaños, eliges la ropa o lo hago yo?”. Brindando las dos posibilidades, el niño siente que puede elegir, pero en realidad estamos marcando que hay que vestirse para el cumpleaños.

– DEMOSTRAR FIRMEZA. Cuando el niño se resiste a obedecer, no existe otra forma que aplicar el límite con firmeza. Por ejemplo, “vete a duchar ahora”, “no tires los juguetes”. Firmeza no implica autoritarismo. Hay que marcarlos con un tono de voz seguro, sin gritos y con un rostro serio. -GUARDAR DISTANCIAS. Por ejemplo si se dice “quiero que te vayas a dormir ahora mismo” , sin querer estamos creando una lucha de poder personal con el pequeño. Una manera adecuada de decir lo mismo es, “son las 9 hora de acostarse” y se le muestra el reloj. De esta forma , en todo caso, el conflicto estará entre el niño y el reloj.

-EXPLICAR PORQUE. Cuando el niño entiende las razones de un límite, de una regla se sentirá con más ganas de obedecerla. Entendiendo las razones los pequeños podran desarrollar valores internos de conducta y comportamientos. Por ejemplo, “no muerdas a tus compañeritos, porque los estás lastimando y les duele”. -SUGERIR ALTERNATIVAS. Es bueno cuando se aplica un limite a un comportamiento dar una alternativa probable. De esta forma suena menos negativo y el chico se sentirá compensado. Por ejemplo. “ese es mi lápiz labial, no es para jugar, aquí tienes crayones y papel para pintar”. Al ofrecerle la alternativa se le está enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables, que lo incorrecto es el camino optado.

– CUMPLIR CON LO DICHO . Una regla que se sostiene es efectiva. Si por el contrario utilizamos el “no pero si”, no se le ayuda al pequeño a crecer, pues se sentirá inseguro. Si hoy se le dice que hay que dormir a las 9, deberá ser así todos los días, para que el límite sea efectivo. -DESAPROBAR LA CONDUCTA, NO AL NIÑO. Expresar claramente que la desaprobación está relacionada con el comportamiento del niño y no con ellos mismos es muy importante. Por ejemplo, es distinto decir “eso está mal hecho” a decir “eres malo”.

– CONTROLAR LAS EMOCIONES. La experiencia y los estudios demuestran que cuando los papis están muy enojados, tienden a ser verbalmente o fisicamente más agresivos con ellos. Es importante contar hasta diez antes de reaccionar. La disciplina consiste en enseñar básicamente al niño como debe comportarse. Pero no hay que olvidarse que los niños aprenden más con el ejemplo que con los discursos y gritos. Frente a un mal comportamiento lo mejor es esperar un minuto para retomar la calma y después preguntar con tranquilidad “¿qué fue lo que pasó aquí?” por ejemplo. Todos los niños necesitan para crecer que los padres establezcan las reglas de comportamiento aceptables. Cuanto más duchos se está a la hora de poner límites, mayor es la aceptación que se recibirá de los hijos y menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan los límites. Y como resultado final se vivirá en un ambiente más agradable tanto para los adultos como para los pequeños.

La foto fue tomada de: www.morguefile.com 

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