Empezá a desarrollar actividades que inculquen en el chico el hábito de la lectura durante toda su vida, mientras todavía esté en el vientre materno.
 Si los padres se definen como una familia que lee en forma habitual, sentarán las bases para una disposición favorable hacia la lectura después de que nazca el bebé.

– Fijá un tiempo para la lectura diaria. Buscá un lugar sin distracciones y cerciorate de que exista buena iluminación, además de un asiento cómodo con espacio suficiente para que una personita pueda acompañarte posteriormente.

– Disfrutá la lectura día a día y ese hábito ya estará bien arraigado para cuando tengas un pequeño compañero para compartir esos momentos.

– Buscá antiguos libros de cuentos de tu niñez. Te sorprenderá la cantidad de historias y dibujos que te traerán a la memoria recuerdos imborrables. Algunos libros te darán la impresión de ser de una determinada época; otros parecerán inmortales. Elegí cuáles querés compartir. Hablá con tus padres o con aquellos familiares que te leían cuentos y agradeceles ese gesto. Ya contás con todo lo necesario para continuar la tradición de lectura de la familia.

– Hacé un recorrido de la casa desde la perspectiva de un lector. En un hogar que fomenta la lectura, debería haber libros en cada cuarto. ¿Se incentiva la lectura en el tuyo? Si un niño crece rodeado de libros, es más factible que los convierta en asiduos compañeros de su vida. ¿Sos un buen ejemplo para este sistema de inmersión?

– Cuando visites a los encargados de la guardería o bien, cuando charles con los médicos que vendrán a tu casa, preguntales acerca de la lectura y la hora del cuento. 

Averiguá si es una prioridad y parte integral de su programa de trabajo. Cerciorate de que ellos comprendan que la lectura es importante para vos. Muchos son los aspectos que vas a querer considerar en el momento de elegir una guardería y, por eso, debés incluir la lectura y las actividades vinculadas con el lenguaje en tu lista de preguntas antes de tomar una decisión. 

– Escribí la historia de tu bebé día a día. Empezá a escribir un libro que relate lo que hacés cada día durante la última etapa del embarazo. Una descripción detallada de un suceso o una breve observación, quizás con un boceto, tendrá después un gran significado para el chico, cuando lea lo que ustedes hicieron juntos durante los días y las semanas previos a su nacimiento. A los chicos les encanta su propia historia más que ninguna otra, así que empezá a escribirla desde ahora. Te sorprenderás de lo rápido que tendrás que empezar a compartir la paternidad literaria con un chiquito ansioso de que le tomes dictado a medida que narra los acontecimientos del día. 

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