Esta es la respuesta de la Dra. Batalla a un comentario recibido, nos parece que por su importancia merece ser leída por todos los papás.

Estimada Lucía:

Los límites y su uso correcto y adecuado son todo un tema para aquellos que trabajamos con adolescentes y niños.

Y a esta altura también para los adultos.

En realidad, te diría que estoy convencida que la baja tolerancia a los ”no”, a los ”no ahora”, y cualquier otra limitación al placer inmediato, es común a los adultos también. Y como ellos no lo toleran, predican con el ejemplo, con el mal ejemplo.

En los liceos ya es cosa común que a las reuniones cuando hay problemas, concurran los padres de los jóvenes no roblemáticos.

Los papás de los chicos que faltan el respeto, que golpean, que insultan o aún que destrozan el lugar de estudio, no suelen hacer acto de presencia. Eso es lo que yo llamo mal ejemplo.

Veo en mi consulta que cuando a un adolescente le va mal en el estudio, y tienen siete (u ocho, o nueve…) asignaturas insuficientes, los propios padres dicen: ”Es que el profesor le tiene rabia”. ¡Los padres!

Asimismo vemos como los adultos de la familia descalifican a los adultos de la institución educativa, en un claro doble discurso: si la institución no sirve, ¿por qué mandan allí al joven?

La relación entre las dos instituciones que van a determinar la vida futura del niño, la familia y la escuela, deberían cuidarse más.

Bueno, como verá, este es un tema que me apasiona, y en el cual he visto cambios importantes en las conductas, de adolescentes y de adultos, en los diecisiete años que llevo ejerciendo la profesión.

Gracias por su comentario.

Un saludo fraterno,

Laura Batalla 

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