Una crisis,  una situación difícil de sobrellevar, un problema que no se logra resolver o simplemente una  necesidad que surge en nuestro interior son hitos  que pueden impulsarnos a explorar nuestro ser, conocernos y  entendernos un poco más.

Y en ese momento pueden surgir muchas preguntas en torno a  ¿cómo lo hago? ¿por dónde comienzo?  ¿qué camino elijo? Es lógico. Conocerse a uno mismo no es tarea sencilla, considerando que hay una gran parte de nuestra vida de la que no somos conscientes, justamente porque se haya en nuestro inconsciente.

Afrontar este camino significa un proceso arduo que comienza con el deseo de entender ciertas cuestiones personales para luego dar respuestas a muchas de las preguntas que nos vamos haciendo, como seres humanos, a lo largo de la vida.

Sin embargo, el resultado es casi siempre satisfactorio ya que deriva en una mayor sensación de bienestar, equilibrio y salud emocional. Y por añadidura, suelen mejorar los vínculos con aquellos que más nos importan. En esta nota les presentamos las Constelaciones Familiares.

Bert Hellinger es un psicoterapeuta alemán con formación en múltiples disciplinas (filosofía, teología, psicoanálisis, hipnosis y terapia familiar sistémica) y es el creador de las constelaciones familiares, una metodología fenomenológica y sistémica, con abordaje terapéutico integrador, que permite identificar las dinámicas disfuncionales que generan malestar en los diferentes sistemas a los que pertenecemos: familiar, escolar, laboral, social, etc., de manera eficaz para generar cambios y orientar hacia soluciones operativas.

Laura Pastorini, antropóloga social y visual formada en Constelaciones Familiares y Organizacionales por el Instituto Bert Hellinger de Berlín, afirma que a través de las constelaciones familiares “podemos encontrar la relación entre los problemas y ciertos mandatos, mitos y “lealtades invisibles” de nuestro sistema familiar, que pueden originarse incluso muchas generaciones atrás.”

Las constelaciones

Las Constelaciones son una una representación espacial de la trama de roles y vínculos familiares. Se reconoce por la posición relativa de los miembros de la familia, que forman una configuración particular.  Al ver dónde están ubicados en relación a los demás, hacia dónde miran, hacia dónde se moverían, podemos inferir qué están haciendo por el sistema familiar, qué rol y función están asumiendo y qué alternativas reales de desarrollo personal tienen en ese escenario.  

En una Constelación salen a la luz las lealtades invisibles, las dinámicas ocultas de la trama familiar. Aquello que conduce a los conflictos, las dificultades y el sufrimiento, al poder ser visto, se transforma en la llave para su solución. 

Los temas tratados son muy grandes y profundos. Sea cual sea el problema planteado siempre está atravesado por los condicionamientos de nuestro primer grupo de pertenencia: la familia. Incluso cuando hay falta de esa familia, como en el caso de la adopción, también tiene una influencia determinante. Solo se pueden tratar temas propios aunque se traten temas vinculares ya que, al trabajar sobre una persona, estamos incidiendo sobre todo el sistema familiar. 

La técnica

La constelación puede realizarse de dos maneras, o bien en una sesión grupal, con representantes “de carne y hueso”, o bien  en una sesión individual donde se configura utilizando elementos físicos (figuras de papel o de madera, sillas, etc.). 

En el taller grupal todas las personas que asisten trabajan en la constelación. Pueden participar de tres formas diferentes. Cliente: una persona asiste al taller para exponer un asunto que quiere trabajar; representante: la persona se pone al servicio del cliente y representa a algún miembro de la familia o elementos que se utilicen en el caso; participante: la persona observa y ayuda a contener aquello que sucede durante el transcurso de la constelación.

Cualquiera sea la manera en que cada persona participa, es importante saber que se pueden tener comprensiones profundas a nivel personal a partir del trabajo de otras personas, experimentando movimientos internos.

Antes de comenzar la constelación el paciente-cliente plantea su tema y el facilitador, luego de realizar algunas preguntas, sugiere los elementos a configurar.

El cliente elige representantes de los diferentes miembros de la familia entre los asistentes, ubicados en un círculo con un espacio en el medio. Luego ubica a los representantes en el espacio, que pueden sentir diferentes sensaciones según su posición relativa en la configuración, y a partir de allí se realiza el trabajo.

Se trabaja vivencialmente, incorporando el cuerpo y el espacio como fuentes de información y se accede a las imágenes y dinámicas que rigen el orden, el funcionamiento y el sistema de creencias de la familia. A partir de estas mismas imágenes y de los movimientos de los representantes se llega a una “imagen de solución” que muestra la forma de salir de los enredos familiares y de soltar estas lealtades invisibles.

En el caso de la sesión individual, una constelación no se realiza en una sola sesión sino que el número de sesiones se va acordando entre el terapeuta y el cliente, dependiendo de cada caso. A  veces con un par de sesiones es suficiente, en otros es necesario trabajar de forma continuada en un proceso que incluye configuraciones con ejercicios, charlas, visualizaciones, seguimiento de movimientos disparados en la constelación. No obstante, al ser una terapia breve se considera que “menos es más”. 

¿Cuándo se puede constelar? 

Constelar significa  representar visual y espacialmente un sistema humano de relaciones que puede ser familiar, laboral, institucional o incluso político. Cuando una persona constela, ubica en un espacio determinado los diferentes elementos del sistema según su imagen interna, unos en relación a los otros, utilizando figuras, objetos o, en los talleres grupales, eligiendo personas como representantes de los mismos. Se trabaja en sus relaciones, tensiones, nudos, movimientos, caminos de salida, posibilidades de mejora y solución. Se restablece el orden, se equilibran los vínculos, se integra a todos los miembros del sistema. 

El momento más adecuado para constelar es cuando se lo hace, esto significa que la oportunidad, la sincronicidad y el momento son parte del proceso. Pero también cuando hay una necesidad real, un problema concreto, una situación de crisis, la técnica es efectiva. Constelar por “curiosidad” muy pocas veces funcionan. No  se recomienda constelar con frecuencia ya que, por un lado, los movimientos que se producen durante una constelación soy muy profundos, tanto para el cliente-paciente como para su sistema familiar por lo que hay que dar tiempo para que todo vuelva  a un estado de equilibrio (por lo general entre seis meses y un año). Y por otro lado, recurrir sobre los temas tratados con frecuencia quita el efecto de la constelación. 

No hay una edad especifica para empezar a constelar sin embargo, Laura Pastorini opta no trabajar con niños o adolescentes ya que los enredos se producen en la infancia pero de modo totalmente inconsciente y por lealtad  a los padres. Es mejor trabajar directamente con los padres y no problematizar  a los niños, dejarlos que realmente lo sean. En la adolescencia los principales problemas suelen estar vinculados con el pasaje generacional, la jerarquía en la estructura familiar, la claridad de las pautas y los límites lo que es más indicado trabajarlo con los padres. 

Otros órdenes de aplicación

Dinámicas disfuncionales pueden producirse en cualquier sistema por lo que las constelaciones no sólo pueden aplicarse a temas personales o familiares sino que también a  organizaciones. Las Constelaciones Organizacionales son una herramienta para diagnosticar y solucionar problemas empresariales o institucionales que se utilizan tanto para abordar procesos de planificación, desarrollo y cambios en las organizaciones, como para la toma de decisiones dentro de una empresa. Dentro de esta lógica se  considera que los equipos de trabajo, empresas o instituciones son sistemas vivos, dinámicos y con una estructura y funcionamiento comparable con la de los sistemas humanos.

Fuentes: Entrevista a Laura Pastorini, revistanamaste.com, www2.hellinger.com
Imagen: morguefile.com

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