A veces cuando se tienen hijos, la situación se torna complicada. Tal es el caso si uno de esos hijos sufre alguna discapacidad. Es ahí cuando los padres suelen poner toda la energía en sacar adelante a ese chico y olvidan que los hermanos también sufren la situación. ¿Cómo lo viven? ¿Cómo podemos apoyarlos a ellos también?  
 

Dos tipos de situaciones

Cuando  se habla de niños con alguna discapacidad y la relación con sus hermanos, se deben diferenciar dos situaciones: por un lado, puede suceder que el niño que presenta alguna discapacidad sea el primogénito y por ende, su(s) hermano(s) nazcan en un hogar en el cual la discapacidad ya ha sido tomada como algo totalmente natural, y se adapte como a cualquier otro aspecto de la vida.

Pero también puede suceder que el niño con discapacidad nazca después, lo que implica una adaptación de toda la familia y mayor dedicación a este nuevo niño que ha llegado. Además, en estos casos, es normal que los padres se depriman y que sus otros hijos los vean tristes. No se debe esconder la tristeza, sino que los papás deberían explicarles a sus hijos que es algo normal, que estar triste no tiene “nada de malo” y que es momento de afrontar una situación nueva y desafiante para todos.

Cualquiera sea el caso, todo pasa por cómo los padres armen la historia que les tocó vivir. Convivir con un hermano con discapacidad en un ambiente adecuado, puede ser muy formativo para los niños, que pueden aprender a aceptar las diferencias. Esas diferencias, además, pueden ser extrapoladas a otras áreas de la vida, como diferencias en lo que respecta a  la religión, raza, etc.

Algunos sentimientos

Dado que toda la familia se encuentra ante una situación que no era esperada, es normal que los hermanos de niños con discapacidades tengan ciertos sentimientos antagónicos. Ellos también hubieran querido que esto no suceda. Es importante aclararle al niño que no debe ponerse mal por lo que sienta. Algunas de las emociones suelen ser:

Vergüenza

En primer lugar, puede que el niño sienta vergüenza. La vergüenza debe ser aceptada pero no debe limitarlo a hacer cosas, por ejemplo a invitar amigos a la casa por temor a cómo reaccionarán frente a su hermano. En estos casos, se debería ver hasta qué punto la vergüenza que el niño siente por su hermano disminuye su calidad de vida. Recordar que la vergüenza puede venir por etapas.

 Celos

Todos los hermanos, cualquiera sea el caso, sientes celos entre sí. En los casos de hermanos con discapacidades los celos nacen generalmente por el tiempo que hay que dedicarles. Puede que los niños no comprendan que ese hermano necesita más ayuda. Es decir, son celos por el amor de los padres. Esos celos pueden verse traducidos en rabia, asociada a la pregunta: ¿por qué me tocó a mí esta situación?  De todas formas, este sentimiento tiene mucho que ver también con cómo los padres han asumido el reto de tener un hijo con cierta discapacidad. Si le tienen lástima y la fomentan en sus otros hijos, es probable que los celos se incrementen. Si lo tratan como a uno más, siempre teniendo en cuenta que necesita ciertas atenciones especiales, seguramente los celos por parte de sus otros hijos disminuyan.

 Miedo

Tener un hermano con alguna discapacidad provoca miedos. No miedo al hermano, sino miedos asociados a no saber cómo relacionarse con él. Puede ser que el niño sienta miedo a no saber cómo tratarlo, a no entenderlo, a cómo comportarse frente a él. Además, los miedos se pueden transformar en sentimiento de culpa por no saber cómo actuar o sentir que no lo ayuda lo suficiente. Es por esto que se debe apoyar al hermano tanto como se apoya al niño con la discapacidad.

Lo que no hay que hacer 

Tener un hermano con cierta discapacidad no es una “maldición”, es parte de la vida que a uno le tocó vivir. Así que no hay que compensar a los otros hijos por tener un hermano con capacidades diferentes. Tampoco se debe fomentar la queja, la crítica o la lástima. El rol de “pobrecito” no es para nada saludable.

Está bueno que cada hermano aprenda del otro, que la relación sea de “ida y vuelta” y no solo  de “ida” hacia el hermano con capacidades diferentes. Ir aprendiendo a tomar la discapacidad como algo natural es el primer paso para que las relaciones entre los integrantes de una familia en esta situación sea lo más saludable posible.

Conocé la relación entre Juan Andrés, un chico con Síndrome de Down, y sus dos hermanos haciendo click AQUí

En base a entrevista con Psic. Fanny Berger
Imagen tomada de: www.morguefile.com 

Deja un comentario