Las mordeduras en los niños son causa frecuente de consulta en la emergencia pediátrica. Pueden tratarse de mordeduras animales o humanas. 

En países como EEUU existen 4,5 millones anuales de mordeduras de perro, 400.000 de gato, y 250.000 de seres humanos. 

En Uruguay un estudio reciente estimó que el 25% de las mordeduras de niños ocurren por debajo de los 11 años de edad, con el 90% de lesiones en cara y manos. Por lo general se trata de perros que son conducidos por sus amos en la vía pública, por lo que mejorando el control del animal podrían prevenirse estos accidentes. 

Otra serie uruguaya analizó 460 niños mordidos por perros encontrando una edad promedio de 7 años de edad, con un 65% de varones. El perro de la casa era responsable en el 39% de los casos, y en un 47% se trataba de un perro conocido. En Montevideo, un 41% de los hogares tiene al menos un perro. 

La incidencia mayor de mordeduras durante el verano se atribuyó al mayor tiempo de permanecía del niño al aire libre y al uso de vestimenta más liviana. En esta serie no hubo muertes ni casos de rabia humana, que no se notifican en el país desde 1983. 

En Uruguay otras mordeduras menos frecuentes por animales domésticos son causadas por gatos. Las mordeduras humanas están en tercer lugar. Son más serias que las de perro porque se infectan con mayor frecuencia: un 50% las de gato y un 20% las humanas. 

Las mordeduras causadas por animales salvajes, si bien son menos frecuentes, cuando ocurren suelen ser más graves por el tipo de herida y por infectarse con mayor frecuencia. 

Para evitarlas es necesario alertar a los padres acerca del peligro que puede suponer el contacto de los niños con este tipo de animales en zoológicos o circos. 

En lugares donde existe rabia, como ocurre en el norte de nuestro país, debe prevenirse la mordedura de murciélagos, que son capaces de extender el virus de la rabia tanto a animales salvajes como a humanos. Es preciso tener en cuenta que tanto niños como adultos, no deben acercarse ni tocar murciélagos muertos ya que éstos, en caso de estar infectados, podrían transmitir el virus de la rabia tanto a partir de su saliva como a través de su sistema nervioso. 

Conducta ante una mordedura

Deben tomarse diferentes medidas profilácticas luego de producida la mordedura, tanto en una persona como en un animal. Dichas medidas tienden a prevenir la infección. Es importante fijar el tiempo transcurrido a partir de la mordedura, dado que la lesión estará más probablemente infectada luego de pasadas las ocho horas. 

Es prioritario realizar lo más tempranamente posible la limpieza de la herida, eliminando toda la suciedad visible. Para ello se utilizan torundas embebidas en soluciones antisépticas. En el caso de heridas más graves, se debe recurrir a un sistema de irrigación con jeringa, a efectos de aplicar el chorro de líquido a presión con la finalidad de arrastre. 

En primer lugar este arrastre de partículas se realizará mediante la aplicación de una solución salina estéril. Ello no es necesario en heridas pequeñas, pero en superficies cruentas que presentan restos de tejidos desvitalizados. En ocasiones se requiere una exploración quirúrgica, sobre todo en mordeduras ubicadas en la cabeza. Si pasaron más de ocho horas de la mordedura es conveniente obtener una muestra de la herida para estudio microbiológico. 

Las heridas amplias y abiertas, solo se cerrarán si se encuentren limpias, pues suturarlas impedirá la ulterior limpieza y desinfección de la herida y se favorecerá la proliferación bacteriana. En cada paciente debe valorarse la vacunación antitetánica. En el caso de tratarse de una mordedura humana habrá que considerar el riesgo de infección por los virus de la hepatitis B y del HIV. 

En heridas superficiales de la piel no es necesario el uso de antibióticos, pero éstos no deben demorarse en caso de que aparezcan signos inflamatorios, como edema, en las siguientes 48 horas. Ello será importante fundamentalmente en aquellas lesiones que comprometen huesos, tendones y/o articulaciones, o bien si se tratase de personas que padecen inmunodeficiencia. 

Los antibióticos más usados son: amoxicilina-clavulánico por vía oral. En caso de alergia a la penicilina puede usarse trimetropim-sulfametoxazol, clindamicina o cefalosporinas. Se indicarán analgésicos para disminuir el dolor. Las heridas de cara, manos y pies deben ser siempre asistidas por un cirujano plástico. Es conveniente mantener el miembro en alto para evitar el edema en el caso de lesiones en manos y pies. 

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