Si bien los niños de uno a dos años muestran interacciones sociales, no parecen tener vinculaciones con otros niños, y los primeros signos de mejores amigos se observan a los tres a cinco años.

Los catalizadores para el desarrollo psicosocial proceden tanto del interior como del entorno del niño. Los niños de entre uno y seis años van progresivamente descubriendo que son individuos independientes hasta tener una comprensión sólida de quiénes son y cómo se relacionan con los demás. 

De los diez a los doce meses de edad, los niños empiezan a mostrar interés por otros infantes; suelen tocarse entre sí, imitar acciones y sonreírse. Si bien a esta edad siguen prefiriendo jugar con objetos, juegan con otros niños si no disponen de juguetes. Pero ya al año y medio es más frecuente observar a niños jugando juntos y con juguetes al mismo tiempo. 

Además de este aumento en el intercambio social, va cambiando la calidad de las interacciones del juego de los niños desplazándose de lo que Piaget llama juego paralelo al juego cooperativo. En el primero, dos niños pueden estar jugando con el mismo material pero en un juego independiente (cada uno por su lado). Por otra parte, en el juego cooperativo existe un intercambio; un proyecto común. Este tipo de juego es mas frecuente a los tres y cuatro años de edad -aunque ocasionalmente se ve en niños menores-. 

Asimismo, los niños pequeños tienen que aprender a jugar el uno con el otro y van desarrollando habilidades sociales en la medida que pasan más tiempo juntos. De forma que la experiencia específica con otros niños se hace muy relevante (por eso la importancia de la experiencia preescolar). 

Si bien los niños de uno a dos años muestran interacciones sociales, no parecen tener vinculaciones con otros niños, y los primeros signos de mejores amigos se observan a los tres a cinco años. Si bien no se puede comprobar el grado de profundidad de estos vínculos, lo que sí es verificable es que los niños muestran una conducta menos positiva hacia sus no amigos que hacia sus amigos a quienes buscan satisfacer y agradar. De todas formas, en relación a las amistades entre niños mayores, las amistades tempranas parecen menos estables y basadas en la proximidad e intereses de juegos compartidos.

A los dos años se ve un tipo de conducta social positiva: el altruismo. Estos niños pueden ofrecer ayuda a otros niños que están lastimados u ofrecerles un juguete. Esto es interesante debido a lo que se conoce acerca del egocentrismo a esta edad. Pero la amistad se vuelve más común y estable en los años de escuela primaria. 

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