Feas rivalidades empiezan a estallar como fuegos artificiales. Cuando el bebé se despierta en medio de la noche, por ejemplo, uno de los dos tiene que levantarse y hacerse cargo. Y cada uno de los dos hará cualquier cosa por no ser el que lo haga.

El juego se desarrolla así: El bebé empieza a llorar. Los dos aparentan que están dormidos y que no oyen nada. Pero el bebé está llorando; necesita ver a alguien.

De manera que, si bien siguen aparentando estar dormidos, "accidentalmente" clavas el codo en las costillas de tu amada. Si con eso no logras despertarla, "sin querer" te mueves y chocas contra ella, mientras sueltas un par de ronquidos falsos para demostrar cuán dormido estás. Para no quedarse atrás, tu pareja entonces se da vuelta hacia ti y te mete una mano en la cara mientras se "estira". La persona que saca a la otra primero de la cama, gana. 

Sin embargo nunca, en ninguna circunstancia preguntes: "¿Estás despierta?" Porque entonces todo lo que tu pareja tiene que hacer es quedarse tirada ahí y entonces, gana ella. 

En la medida en que el volumen de los gritos de tu hijo se intensifica, los dos se sienten progresivamente más culpables por quedarse en la cama, aunque sólo han pasado unos segundos. 

De manera que empieza el Round Número Dos, en el cual los dos dejan de fingir que están dormidos y en cambio compiten por ver quien tiene la mejor excusa para no levantarse. 

-¿Podrías levantarte y ver por qué llora? Tengo una reunión importante mañana por la mañana. 

-Yo también. 

-Sí, pero ¿tu reunión es en el Kremlin?… No me parece.

Fuente: Extraído de "Esta bendita manía de tener bebés"
La foto fue tomada de: www.morguefile.com 

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