Incluso en las familias donde la higiene es permanente y aunque el pelo se lave a menudo, los piojos son un problema común en los más pequeños. Sólo infectan a los humanos y se transmiten por contacto directo con una persona que los lleve en la cabeza o por utilizar sus pertenencias (sombrero, peine, cepillo, etc.). El síntoma más típico es picazón. Cuando veas que tu hijo se rasca mucho la cabeza, revísalo para ver si tiene huevos de piojo (liendres) en el pelo. Son blanquecinos y se adhieren fuertemente al pelo.

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Para solucionar el problema, utilizá algún shampoo especial, o permectrina al 1% aplicado sobre cabello húmedo, para que los huevos del insecto se desprendan. Vigilá que han desaparecido todos. Para facilitar la tarea, usá un peine metálico de púas finas. Una semana después repetí el tratamiento. Los piojos pueden vivir varios días en casa, fuera del cuerpo humano, de forma que es conveniente lavar diariamente las sábanas y la ropa con agua caliente, sumergir peines y cepillos en agua caliente durante 10 minutos, pasar la aspiradora para eliminar piojos y pelos con huevos que hayan podido quedar. Los que vivan en la misma casa, y también les pique la cabeza, deberían seguir el mismo tratamiento aunque no se vea ningún piojo en su pelo, a simple vista.

Imagen: www.morguefile.com 

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