Aprendé aquí cómo lograr la mejor convivencia entre tu bebé y tu perro y evitar así accidentes desagradables.

Durante el embarazo se producen en la mujer modificaciones hormonales que pueden alterar su estado psíquico, pudiendo aparecer temores o miedos, entre ellos el de la futura relación de nuestro perro con nuestro hijo.

Con el nacimiento del bebé, estos cambios suelen acrecentarse y junto con el instinto maternal puede surgir un exceso de protección hacia el nuevo miembro, con el consiguiente abandono o separación del perro.

Si el perro se siente repudiado o desplazado de su vida familiar, pueden aparecer conflictos en la futura relación perro-niño.

Es importante realizar una correcta presentación para que la convivencia sea totalmente normal. Esta presentación se hará siempre con perros equilibrados, que jamás han mostrado agresividad hacia personas u otros animales.

En perros de instintos primitivos, faltos de socialización, que viven solos en el campo, jardín, fondo o azotea, es decir, no acostumbrados desde pequeños a la convivencia social, se puede producir un desarrollo excesivo del instinto de caza y ante el desconocimiento de saber que es lo que tiene delante pueden confundir al bebé o al niño con una presa, con las peligrosas repercusiones que esto tiene.

Un perro socializado, equilibrado y noble admitirá al nuevo integrante y lo respetará de igual manera que lo haría con un cachorro.

Es importante también enseñar a los niños, desde pequeños, a respetar al perro, gatos y otros seres vivos y hacerles entender que no se tratan de juguetes.

Sobre razas ideales, son todas, mientras se cumpla con una correcta educación del perro. Para los inseguros son ideales todas las razas de Retriviers, el Beagle, Basset Hound, Shih-Tzu, Lhasa Apso. Las pequeñas, pero temperamentales como Pekinés, Pincher y Dachshund deben ser educados en forma adecuada para que no se conviertan en futuros cascarrabias y reyes de la mordida a cuanto niño se les acerca.

Para las razas dominantes, las de guarda y defensa, suelen ser los más nobles, pero también pueden producir graves accidentes si no son educados en forma correcta desde pequeños. También es valedero para todo perro, de raza o no que en su vida adulta pese más de 30 kilos.

A la hora de elegir un perro es importante ver nuestras necesidades, espacio, tiempo y porque no, dinero disponible y por sobre todas las cosas, no guiarse por caprichos o modas, pedir consejo con el veterinario sobre la raza más adecuada y de ser posible, los niños deben llegar primero y el perro después.

Para los que el caso es de que el perro llegó primero o que es un segundo o tercer hijo que llega debemos tomar las siguientes medidas:

  • Desparasitar a nuestra mascota de forma interna y externa durante el período de gestación y unos días antes de la llegada del bebé. Luego se hará cada 2-3 meses.
  • Para los de pelo largo, cuyo estado no sea el adecuado, se aconseja un corte de pelo. También para los que lo tienen en condiciones, evitando así encontrar pelos entre pañales, batitas y hasta en los chupetes. Todo acompañado de un baño. 
  • Limpieza de cuchas, mantas, casillas previo a la llegada del bebé. 
  • Revacunar si hace más de 10-11 meses de su última dosis. 
  • La presentación entre perro y bebé se hará en forma natural, sin exageraciones. Le permitiremos al perro oler totalmente al bebé, incluso lamerlo evitando la cara. Esta presentación es importante, porque al no permitirle acceder al bebé le provocará una excesiva curiosidad, con la subsiguiente aparición de celos y hasta agresividad. 
  • También le permitiremos entrar a la habitación del bebé, oler sus muebles, ropas, juguetes.

Si todo ocurre en forma natural, pronto tendremos una nana, guardaespaldas, alarma ante llantos, paracaídas, andador, consejero, guarda secretos, en uno solo… Nuestro perro. 

Deja un comentario