Mónica Salazar tiene 35 años y tiene un hijo, Carlos, de 8. Viven en Ecuador pero les gusta viajar frecuentemente. Es una mamá soltera que al poco tiempo de haber nacido su hijo, debía reintegrarse a su trabajo y la opción para hacerlo hubiera sido ingresar a su pequeño hijo en una nursery. Pero eligió “no seguir la corriente” y educar a su hijo sin instituciones. Por eso podría decirse que practica una “vida alternativa”: la educación en casa y la nutrición tradicional.

Trabaja desde su casa y fundó un blog llamado Mamá trabaja en casa, donde difunde las ventajas de su elección.  También tuvo una tienda online y ahora tiene varios blogs, por ejemplo, Emmprendedoras.com y www.familialibre.com y productos digitales como La Guía de Negocios para Mamás Naturales. Su página web es www.monicasalazarponce.com 
De visita hace un tiempo en Uruguay, la entrevistamos para indagar acerca de su elección de vida. 

¿Cómo llegaste a Uruguay?
Salimos realmente con rumbo a Perú el 5 de enero y nos planteamos viajar a Bolivia. Es el tercer año que viajamos a Perú. Fuimos porque había un encuentro de niños. Nos llevaba mucho tiempo Bolivia y nos surgió la posibilidad de ir a Chile y a Argentina y estando en Argentina pensamos pasar por Uruguay quince días. Pero, ¡nos terminamos quedando dos meses!


Ya están hace tanto tiempo, ¿por qué se ha extendido el viaje?

Llegamos a Tacuarembó por una semana y donde nos estábamos quedando nos invitaron a quedarnos por más tiempo. Era un buen lugar para quedarnos, me gustó muchísimo Uruguay y decidimos quedarnos. Ya teníamos el plan de irnos hacia el norte y a última hora cambiamos los planes para quedarnos. 


¿Deciden sobre la marcha?

Sí, mis planes están seguros por lo menos una semana y luego, cambian mucho. Dijimos 15 días en Uruguay porque no me atraía mucho, no tenía expectativas de Uruguay, no tenía muchas ganas de venir, pero luego me gusto mucho. Lo que vi no era lo que esperaba. Tacuarembó es muy tranquilo y Montevideo también. 


¿Dónde se hospedaron en Tacuarembó?

En la casa de una amiga. Ella es una amiga de amigos. Alguien estuvo en la casa de esta amiga y ella me dijo que tenía que conocer a Carmen en Tacuarembó. Hicimos contacto y me llevó al Valle del Edén, tiene unos amigos en el campo y cuando estuvimos allí nos invitó a quedarnos más tiempo. Arreglamos el tema de los gastos  y nos quedamos un tiempo más. 


¿Sos vos la que decide los planes o consultás a tu hijo Carlos?

Depende; hay lugares que él quiere ir o quiere volver. Por ejemplo, quiere ir a ver las palmeras al Prado. La vez pasada que fuimos a Montevideo vio unas palmeras con cocos, no sé. Yo no soy mucho de andar viendo árboles por mi vida pero él observa mucho y por eso quiere volver allá.

¿Cómo vivís la vida? ¿Viajás unos cuantos meses al año y otros estás en Ecuador?
Bueno, es la primera vez que salimos bastante. En el 2010 salimos por primera vez. Ahí fuimos hasta Lima. Carlos toca la flauta Traversa entonces fuimos a un  encuentro. Ahí se encontró con muchos niños. Por eso vamos, porque es un momento en el que él socializa. Estuvimos aproximadamente un mes viajando y regresamos otra vez a Quito. Al siguiente año, en enero del 2011, salimos y fuimos aproximadamente dos meses pero solo a Perú y este año salimos con el mismo plan pero viajamos más tiempo. Ahora vamos a ir a Paraguay. La idea es pasar por Brasil e ir a Paraguay y quedarnos ahí un tiempo, porque tenemos una posibilidad de estadía. Me atrae mucho Paraguay. 


¿Se puede decir que hay un día rutinario en tu vida?

Puede ser que sí. O sea, muchos días son diferentes. Un día rutinario puede ser cuando estamos en algún lugar, pasando ya varios días, cuando decidimos quedarnos estáticos en algún lugar. Puede ser un día en que nos levantamos temprano, yo me pongo a trabajar en la mañana, Carlos se despierta, hace el desayuno y a veces hago yo el almuerzo, comemos, salimos a pasear y regresamos a la noche, trabajo un poco más a la noche y dormimos.  


Contame un poco sobre tu hijo, me dijiste que ya tiene 8 años y me imagino que ha ido alguna vez al jardín o escuela…

No, nunca fue.


¿Cómo tomaste la decisión de una vida más libre, sin una educación formal?

De pequeña estuve en una escuela libre, estuve en el Pestalozzi. Se supone que era una escuela bastante libre, que tuvo bastante éxito, está en Ecuador. A mí me encantaba estar ahí y realmente es la mejor escuela que conozco. Ya no existe. Justamente la cerraron porque se dieron cuenta que los padres nunca se involucraron. Porque en el momento en el que vas y dejas a tu niño para que otro lo eduque con amor, paciencia, con todo lo que tenga la otra persona, estás relegando la educación. Entonces, a veces se desentiende eso. No puede ser esa utopía de educación perfecta, porque no están los padres involucrados. Yo me había dado cuenta de eso, de que ese lugar era perfecto, era hermoso, era lindo pero que me había quitado un poco esas experiencias que correspondían a mi infancia junto a mis padres. 


Ahora que tomaste esta decisión de una educación más libre, ¿cómo se lo toman tu familia y tus amigos? ¿Te han criticado o han aceptado este tipo de educación?

Yo tomé esta decisión cuando mi hijo era un bebé, antes de que tuviera un año. No decidí definitivamente pero iba con esa idea. Y ahí me criticaron un montón porque no había ningún resultado ni nada seguro. Y luego yo dejé de discutir, él crecía y yo me las arreglaba para estar con él. No fue a la guardería y después no era necesario mandarlo a un preescolar. Cuando tenía cuatro o cinco años, ya era evidente que había sido mejor no enviarlo. Y ahí ya no me criticaban mucho. Siempre hay gente que me dice cosas pero no ha sido una traba grande para mí. 


Si el día de mañana tu hijo quiere hacer una carrera universitaria, va a necesitar estudios más formales. ¿Cómo pensás encarar ese tema?

Cuando estábamos en Bolivia, La Paz, entró en una escuela de atletismo, porque buscamos ese tipo de actividades. Entonces, cuando regresamos a Ecuador me dijo que quería dar clases de atletismo, y después me dice “no, no, quiero tener una vaca” y bueno, siempre está aprendiendo cosas para el futuro. Es algo que es cotidiano y me parece perfecto. Estoy segura que él va a querer estudiar algo. Ahora necesita de mí para que lo acompañe, pero cuando sea más independiente en cuanto a movilidad, va a encontrar un montón de formas. 


¿Te imaginás que ingrese a una educación formal en algún momento?

De pronto algún liceo. El estudiaba la flauta traversa en Ecuador y si a él le interesa tener clase de algún otra cosa, lo buscamos. Parecería que es difícil conseguir las cosas, pero se van encontrando personas que le enseñan cosas que yo no sé. No me preocupo mucho de que él quiera ingresar y no pueda, porque veo que él es súper capaz y si quiere, va a poder, si quiere un conocimiento lo va a encontrar.


Capaz que le ponen trabas en un liceo si no fue a una escuela…

Sí, pero hay varias formas que se pueden tomar, como cambiarse de país. O en lugar de este liceo elegir otro. Por ejemplo, en Canadá cuando cumplís 19 años si quieres entrar a la universidad, ya no te piden nada. Eres un estudiante adulto, no importa si no fuiste a la escuela porque te reciben como un estudiante adulto. Si no entras por esta puerta, entras por la otra.


¿Carlos tiene instancias de socialización con niños o en general está más bien con adultos?

Él tiene amigos de diferentes edades: tiene amigos bebés, más pequeños que él, amigos más grandes, incluso tiene amigos adultos. Son amigos de él, no son amigos míos. Cuando viajamos también conoce muchos niños. En Tacuarembó teníamos un vecinito de la edad de él y jugaban casi todos los días y también habían dos niñas, dos campesinas una de su edad y otra mayor.


Leí en tu blog que estuviste en Japón también…

Sí. Él nació allá. Yo era estudiante becaria del gobierno de Japón y fui con una beca. Estuve estudiando el primer año y quedé embarazada de él. El papá es de Puerto Rico, pero no fue algo planificado. Yo pensé que iba a tener que regresar, pero no. Mi profesor, que allá es una persona que tiene mucho poder, me dijo: “Bueno si tú acá vas a estudiar y tú cumples con lo que tienes que cumplir, puedes quedarte”. Entonces yo decidí estudiar un montón de materias durante el embarazo y pensé que durante las clases él tendría que ir a la guardería, incluso él tenía un cupo en la guardería, pero mi mamá fue los primeros seis meses para acompañarme. Como ya había tomado bastantes materias durante el embarazo y cuando estuvo mi mamá, luego no tuve que tomar tantas clases. Y ahí pasaba con él. Para mí fue una experiencia increíble aunque allá es muy mal visto ser madre soltera, no hay embarazadas en las Universidades. En Ecuador sí, en Ecuador es muy común, no es un tabú. En Japón se espera que una chica aborte si queda embarazada cuando está en la universidad, no hay muchas opciones.


A través de los estudios, ¿tenías la seguridad social, médica para poder tenerlo?

Sí, porque era residente legal y tenía mi beca. Tenía que preocuparme de hacer mi tesis. Yo iba con él a la biblioteca, iba con él a las reuniones con mi profesor. Ahí descubrí los portabebés que me resultaron muy útiles. 


¿De qué te recibiste?

Soy geógrafa urbana. Los estudios fueron un desafío porque la mayoría de las clases eran en japonés. La maestría eran dos años y yo estuve tres años. El primer año estuve estudiando solamente japonés, pero igual la tesis la hice en inglés. Defendí la tesis en japonés pero la escribí en inglés. Nunca aprendí demasiado bien japonés, por eso hice la tesis en inglés ¡era muy difícil! O sea, me daba para estar en una clase y entender y me dio para defender al final mi tesis en japonés, pero era difícil. Leo escritos que hice y no puedo entender lo que yo misma escribí. 


¿Nunca te dedicaste a ejercer esa profesión?

Di clases en la universidad un semestre. He hecho trabajos cortitos sobre eso, pero no he ejercido tanto. Es interesante. Ahora que estoy viajando me doy cuenta que yo estudié geografía urbana porque me gustaba. No sabía qué iba a hacer con eso, no tenía expectativas de trabajar en eso. Entonces, como es algo que a mí me gusta y como viajamos, tengo más oportunidad de estar en contacto con mi profesión que si estuviera trabajando en una oficina. O sea, si yo estuviera trabajando en una oficina, seguramente no estaría trabajando de mi profesión ni estaría tan involucrada.  


¿Cómo fue que decidiste ser una mamá bloguera y trabajar desde Internet?

Me había postulado a una beca para el postgrado y me iba a quedar más tiempo allá pero como era seguir viviendo lo mismo, renuncié a la beca. Entonces, decidí a última hora regresar a Ecuador y ahí iba a ver qué hacer, porque hay mucho empleo pero las condiciones de trabajo no siempre son las mejores. Entonces, empecé a buscar un empleo y era muy, muy complejo porque ya había estado todo el tiempo con mi hijo hasta el año y tres meses y no quería un trabajo de muchas horas. Me daban oportunidades de trabajo pero eran de 8 a 5, tenía que hacer horas extras, y eran lejos. Me decían “no hay problema, hay una guardería al frente” pero yo no quería eso, entonces me di cuenta que no había muchas opciones para lo que buscaba. Además, él era un bebé lactante que estaba súper pegado a mí. En Japón yo había comprado mucho por Internet y por eso tenía contacto con mujeres que trabajaban en la casa poniendo tiendas y fue lo que se me ocurrió hacer. No había en ese momento, había importadores muy buenos pero no había quien los vendiera en español. Si alguien quería, tenía que entrar a la página en inglés. Y yo ya conocía al proveedor, los contactos y por dónde meterme y decidí poner una tienda virtual de productos de crianza. Eso lo tuve durante un año y medio, dos años. Empecé a escribir en el blog y se fue haciendo popular. Una de las razones por la que quise cerrar la tienda fue porque quería viajar y con la tienda tenía que estar más tiempo estática. Cuando cerré la tienda me dediqué de lleno al blog para que tenga más visitas. 


¿Y hoy cuántas visitas tiene?

Tengo más de 5.500 suscriptores del boletín de noticias. No recuerdo la cantidad de visitas.


¿Cómo generás tus ingresos del blog?

Tengo varias fuentes, tengo productos que he hecho, que he escrito como un e-book de lactancia, por ejemplo. Hay productos que hemos hecho entre dos personas también. También están los servicios que vendo, servicios como diseño web, el diseño de blogs, paquetes para mamás. Tengo una socia que los diseña. Y está también la parte de productos y servicios que recomiendo de los cuales recibo una comisión. Amazon no me da tanto ingreso, depende qué recomiende, pero los ingresos me dan bien. Por ejemplo, estas sandalias. No uso muchas cosas pero casi todas las cosas que tengo en mi maleta las recomiendo en el blog. Entonces, la gente que se suscribe empieza a recibir información importante de artículos y mis recomendaciones porque me preguntan: “¿Qué zapatos me recomendás para niños?” o cosas así. Entonces, yo me tomo mi tiempo y hago una reseña. Justo cuando estaba en Tacuarembó escribí un e-book sobre toda la historia del blog, más o menos lo que te contaba pero con más detalles. Tiene enlaces a la tecnología que está detrás, que generalmente es muy sencilla y está bien explicada. 


¿Entonces la gente paga por comprar el e-book?

Sí, sí. Son reportes. Generalmente mis productos no son muy caros en este nicho de mamás. Son productos cortos, sencillos. Hay varios.


¿De qué son las otras páginas?

Tengo la página mamatrabajaencasa.com y esa tiene ahora una membresía de ayuda para mujeres que están emprendiendo en Internet. Me encanta cada vez que una mamá me dice que está generando ingresos desde su casa y ya no va a tener que regresar al trabajo o a medio tiempo o que está planificando dejar el trabajo para el año que viene. Eso me llena un montón. Estoy híper convencida de lo favorable que es para los niños, para las mamás, incluso para la sociedad. 


¿Qué tipos de blogs ayudaste a desarrollar?

Está biencriados.com, una asesora de lactancia de Ecuador. Está el sitio de Betina, un sitio de membresía.com que no está orientado a mamás. Tenemos el paquete blogsdemamis.com exclusivo. Es un paquete económico y fácil para las mamás. Pero con la misma persona ofrecemos un paquete más grande y con más, para sitios diferentes. Las mamás quieren algo más sencillo, más económico. 


Contame un poco acerca de la alimentación. Con tu tendencia a la crianza natural seguramente también elegís una alimentación lo más natural posible. 

El tema de la alimentación para mí es muy importante porque yo tenía una enfermedad, un tipo de epilepsia, pero no una epilepsia de las que caes de un momento para el otro, sino que eran crisis muy largas y acababa en el hospital por una semana. Entonces, cuando estuve embarazada de mi hijo estuve tomando medicinas peligrosas y esa es otra razón por la que me decían que debía abortar. Entonces, yo decidí tomar responsabilidad sobre mi salud porque nadie más se iba a hacer responsable. Él nació con problemas de caries justamente por esas medicinas. Todavía no probaba ningún dulce y ya tenía caries. Entonces, yo me alarmé y era obvio que la alimentación debía tener influencia. Empecé a indagar sobre la cura natural de las caries. Me topé con mucha información, incluso con mucha información gratuita que desconocía completamente y básicamente lo que encontré es que la dieta perfecta era la que tenían nuestros antepasados como mi tatarabuela, porque era gente que tenía dientes saludables. Incluso ahora murió un familiar lejano que tenía toda su dentadura y con más de 90 años tuvo su primera carie. Entonces, yo lo que hacía era preguntarle a este señor qué comía, cómo hacía. Entonces él me decía todo lo que comía y yo tomaba nota y trataba de buscar. Y fuimos probando los dos, cambiando de alimentación y en nuestro caso ha sido muy evidente, pararon las caries. Estamos recuperándonos todavía.


¿Cuesta llevar esa dieta?

No, realmente no. Viajando tampoco es tan difícil. Acá tal vez un poco más. Pero en Ecuador, Perú, Bolivia, hasta en Chile no. La gente todavía come bastante tradicional. Nosotros no vamos a restaurantes donde te dan pan blanco y en lugar de mantequilla te ponen margarina. Es básicamente lo que yo trato de hacer ahora en Tacuarembó. 


¿Comés panes integrales?

No como pan. Yo viajo con mi masa, hago una masa agria. ¿Sabés cómo se hace el yogurt? Pones un poquito de yogurt en la leche y toda la leche se hace yogurt. En esta masa pones harina y agua y todo fermenta. Guardas un poco y con eso puedes hacer pan. Entonces, nosotros consumimos de ese pan. Y hemos ido compartiendo con la gente. 


Entonces la nueva masa que hacés ya te sirve para el siguiente pan…

Sí. Normalmente no comemos pan integral fuera. Tampoco nos cae tan bien. Pero muchos piensan “ay que difícil” pero creás los modos. En Tacuarembó había una vecina que tenía huevos caseros de pata y de gallina. Tenía también leche de ordeñe, las vacas las tenía al frente. Nosotros consumimos leche cruda de ordeñe. 


Entonces, cocinás tú en general.

Sí, normalmente me cocino pero a veces también compramos. Por ejemplo, hoy no tenía tiempo de cocinar y encontré un lugar que tenía pescado que parecía fresco y también ensaladas, y eso está bien. Algo así, no es tan complejo.


¿Te preocupa que tu hijo se sienta diferente?

A mí me parece perfecto que cada niño se sienta diferente. Me preocuparía que se sienta igual al resto. Me parece perfecto que nos sintamos diferentes, incluso que no encajemos en algunos lados. Cuando no encajo, me muevo de ahí. Tampoco me hace sentir que valga menos, simplemente cada persona es diferente, toma sus decisiones, vive la vida de acuerdo a sus principios. Nunca encajas en un ideal, tal vez poquitas personas sí encajan. 


Contame un poco acerca de tu infancia.

Tengo un hermano menor que yo. Mis padres son separados y de ahí tengo otros dos hermanos, uno de doce y otro de dieciséis años. Nos llevamos bien con mis hermanos, somos bien unidos. El tema con la infancia me ha pegado mucho cuando fui mamá. Tengo mucho apego a mis amigos porque entré muy temprano a la escuela, entré a los dos años. Pero mi infancia me duele porque me acuerdo más de mis profesores que de mis padres, por ejemplo. 


¿Sentías que en tu familia faltaron  instancias para compartir o estar juntos?

Sí, tal vez en este lugar me sentía tan amada que acabó siendo una competencia. Yo lo entendí después de leer un libro de un canadiense, Gordon Neufelt, que se llama De regreso al vínculo familiar. Él dice por qué los padres deben ser más importantes que los amigos. Habla de que todos necesitamos un modelo, necesitamos de ese adulto. Los padres son una autoridad natural que tenemos. Si tú no estás ahí cuando él busca la autoridad, alguien va a estar ahí. Si es en un colegio, es el profesor. Veo que yo tuve eso, tengo más confianza con mis amigas que con mis papás. Es muy duro darse cuenta de esto y por eso con mi hijo trato de hacer las cosas de otra manera.

Entrevista realizada en Montevideo por Raquel Oberlander. 

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