Los tics son contracciones nerviosas involuntarias que pueden afectar cualquier grupo de músculos voluntarios.

Pueden ser controlados parcialmente durante un período corto de tiempo y gracias a un gran esfuerzo por parte de quien los padece. Sin embargo, poco después, los tics volverán a ocurrir y pueden ser aún más fuertes. Pueden consistir en el parpadeo de los ojos, muecas faciales, aleteo nasal o apertura de la boca y se acentúan ante situaciones de estrés. 

Los tics nerviosos se dividen en motores y vocales. Dentro de ambos existe otra subdivisión: simples o complejos. Los tics motores simples son los más frecuentes e incluyen el parpadeo o guiño de los ojos, las sacudidas de la cabeza y el encogimiento de hombros. Existen otros tics motores simples que afectan brazos y piernas. Los motores complejos implican golpearse a sí mismo, saltar o pisar fuerte y no son tan comunes. 

Los tics fónicos o vocales simples abarcan aclararse la garganta, gruñir, sorber por la nariz o resoplar, entre otros. Por último, los tics fónicos o vocales complejos  producen palabras, no solamente sonidos y pueden asociarse con algún síndrome. Por ejemplo, si una persona repite las palabras que le dicen (ecolalia), repite sus propias palabras (alilalia) o emite palabras obscenas sin poder controlarse (coprolalia) puede que padezca Síndrome de Tourette. 

Imagen: morguefile.com

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