En este artículo se comenta brevemente en qué consiste el abordaje del niño una vez diagnosticado. Al final se agregan algunas pautas para padres y maestros de niños hiperactivos a tener en cuenta.

 Para hacer una breve reseña, la hiperactividad tiene que ver con la presencia precoz (antes de los 7 años) de desatención, desorganización, impulsividad e hiperactividad, de forma que interfiere significativamente en el funcionamiento social o académico del niño. En este artículo se comenta brevemente en qué consiste el abordaje del niño una vez diagnosticado. Al final se agregan algunas pautas para padres y maestros de niños hiperactivos a tener en cuenta.

Una buena estrategia de intervención no sólo debe tener en cuenta el tratamiento del ADDH, sino también la presencia de otros trastornos asociados si los hubiere (comorbilidad), las fortalezas y debilidades del paciente, la familia, la escuela y la comunidad. Por eso es fundamental tener un buen diagnóstico hecho por un psiquiatra infantil o por un neuropediatra. 

Pero en concreto, la piedra angular del tratamiento del ADDH consiste en: 

– Psicoeducación: informa al niño, a sus padres, maestros y otras personas significativas, en qué consiste el trastorno y cómo pueden ayudar a transformar el comportamiento del niño. Concretamente, el asesoramiento a padres puede ser dado con un padre individual, una pareja o un grupo. La meta es ayudarlos a entender a su hijo y sus problemas, y a modificar las prácticas que puedan exacerbar las dificultades del paciente. La comprensión que tenga el terapeuta del punto de vista de los padres y de las dificultades de vivir con un niño o adolescente hiperactivo es crucial para facilitar su adherencia al tratamiento. Además, para algunos padres que tienen dificultades serias, el asesoramiento puede aceitar el camino hacia el tratamiento individual del adulto. 

-Psicoterapia: proporciona al niño técnicas de autocontrol emocional, desarrollo de habilidades sociales, autoestima… El resto dependerá de la presencia o no de otros problemas. 

-Farmacoterapia: se utiliza para mejorar el funcionamiento del cerebro que provoca los síntomas de inatención, desorganización, impulsividad e hiperactividad. Para comprender este punto, es importante tener en cuenta que al ADDH subyace una alteración neurológica y que el 70% de los niños responden favorablemente a la medicación.

La medicación primaria está compuesta por psicoestimulantes (entre los que se encuentra la tan nombrada ritalina), aunque también se utilizan otras medicaciones en circunstancias especiales. 

La mayor dificultad con los tratamientos psicosociales y farmacológicos del ADDH es el poco mantenimiento de los efectos una vez que el tratamiento ha sido interrumpido, así como la falta de generalización a otros ambientes en los que el tratamiento no ha sido activado. Así, los planes de tratamiento deben tener en cuenta estos problemas y tratar las situaciones en que los síntomas causan el mayor daño. Las escalas de evaluación pueden ser útiles para monitorear el progreso del tratamiento.

Para que tengan una idea y a modo de ejemplo, para finalizar se incluyen algunas de las pautas concretas que se trabajan con padres y maestros, y que resultan efectivas a la hora de tratar a un niño con ADDH:

•simplifique las instrucciones: divida una actividad larga en varias cortas que el niño pueda cumplir, haga listas y recordatorios de lo que tiene que hacer, anticipe los cambios en las actividades…

•haga contacto visual frecuente

•monitoree sus progresos y de feed-back frecuente 

•subraye los éxitos del niño tanto como sea posible

•ayude al niño a auto observarse (¿sabes lo que acabas de hacer? ¿por qué pensas la niña está triste por lo que dijiste? ¿cómo lo podrías haber dicho?…)

tenga un cuaderno de comunicación hogar-escuela

•cuide mucho el vínculo con ellos, entre muchas otras pautas.

Confíe en Ud. y en su hijo: son capaces de hacer el cambio. 

Autor: Psic. María Noel Jaume 

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